domingo, 25 de septiembre de 2011

Las noches que no mueren...

Esperando al autobús, compartimos tu paraguas.
Me sonrojé, no suelo ser así, pero tú me hiciste sonreír.
Beso a beso nos contamos tanto de los dos, huérfanos de patria y corazón.
Beso a beso nos quisimos con tanta emoción, que perdí las llaves del tiempo.
Aquel 3 de diciembre del 2000, me diste tanta vida con tan poco de ti,
creímos en las noches que no mueren y al final...
...me tuve que marchar.




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